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VOCES, Plataforma Intercultural

February 27, 2026

El blog “Voces, Plataforma Intercultural” es un espacio dedicado a promover la expresión lingüística y cultural de las y los estudiantes del Proyecto Habesha de USCRI México, así como de las y los docentes de Conexión Creando Puentes (CPP), organización que colabora con USCRI en la enseñanza del idioma para quienes forman parte de este proyecto.

Su objetivo es compartir experiencias, reflexiones y aprendizajes: aquello que viven, observan y descubren en su proceso de adaptación y crecimiento.

En esta edición contamos con la valiosa participación del estudiante somalí Ibrahim Kasow y de la maestra Soraida Jiménez, cuyas voces enriquecen este espacio de encuentro intercultural.

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EL IDIOMA: MI PUENTE PARA NUEVOS COMIENZOS

Del estudiante de Proyecto Habesha, Ibrahim Kasow.  

Soy Ibrahim Kasow, apasionado por la tecnología como motor de innovación en el presente y el futuro. Desde hace seis años me desarrollo en el ámbito tecnológico y actualmente realizo la licenciatura en Diseño Industrial en la Universidad La Salle Saltillo, con el deseo de integrar tecnología y diseño para crear soluciones funcionales. 

 

Mi historia con los idiomas empezó cuando yo era muy pequeño. Nací en Somalia, pero mis recuerdos de esos años no son muy claros. Mi vida realmente cambió cuando mi familia y yo llegamos a Kenia, al campamento de refugiados de Kakuma.  

Kakuma era un lugar muy especial: caminos con polvo, casas sencillas y miles de personas de muchos países diferentes. Había sudsudaneses, sudaneses, burundeses, congoleses, etíopes, ugandeses y otras nacionalidades. Cada comunidad tenía su idioma y su cultura. Para mí, lo más difícil al principio era comunicarme. 

En Kakuma, los idiomas más comunes eran el kiswahili y el inglés. Recuerdo estar entre niños que jugaban, reían y hablaban y yo no entendía nada. Me sentía como si no existiera. Ese sentimiento duele. Pero un día decidí que, si quería amigos y sentirme parte del lugar, necesitaba aprender. Poco a poco aprendí kiswahili. Con ese idioma pude hacer amigos, jugar y estudiar. Después aprendí inglés, que abrió la puerta a la educación. Además, como vivíamos con comunidades árabes por ejemplo los de Sudan y Sudan del sur, también aprendí un poco de árabe para poder comunicarme con todos. En ese tiempo entendí que un idioma puede cambiar totalmente la vida de una persona. 

Muchos años después, llegó un nuevo comienzo aún más grande, viajar a México. Mi primer día en el país fue una mezcla de emociones. Me sentí feliz porque era un país nuevo, con nuevas personas, nueva cultura y nuevas oportunidades, pero también estaba nervioso. No sabía cómo iba a aprender el español ni cómo me iba a comunicar. Mi nivel de español idioma era muy bajo y tenía miedo del futuro. 

Mi primera experiencia difícil fue en una tienda. Yo quería comprar una cosa, pero por mi mala pronunciación pedí algo diferente. El señor de la tienda me dio un producto que no quería. Ese momento me hizo entender que debía aprender español lo más rápido posible. 

Por suerte, la gente en México es muy amable y abierta. Lo que más me gusta de México es cómo reciben a las personas, con calidez y respeto y por eso me ayudaron practicar mucho al español. También me encanta su cultura y su comida 

Con CIAEC, la maestra Karina Rosales, nos apoyó en el español durante un año y la cultura mexicana. 

Para mí, lo más fácil fue leer y escribir. Lo más difícil fue escuchar, porque algunos mexicanos hablan muy rápido. 

Con el tiempo, todo cambió. Un día me di cuenta de que ya podía platicar sin miedo. Incluso en la universidad he podido participar en clases como cualquier otro estudiante. Me sentí muy orgulloso cuando aprobé una materia difícil: Redacción en Educación Superior. Ese momento me dio mucha confianza. 

Hoy hablo seis idiomas: somalí, inglés, kiswahili, árabe, español y ahora estudió alemán. El español se volvió tan importante que ahora lo enseño a somalíes en mi canal de YouTube, Spanish-Somali With Junior. Mi familia y mis amigos están muy orgullosos. 

En el futuro quiero usar mis idiomas para apoyar a organizaciones que trabajen con refugiados, ayudar a más comunidades, viajar, enseñar y abrir nuevas oportunidades. Para mí, cada idioma es un puente hacia un nuevo comienzo. Cada palabra me lleva a un nuevo camino, y estoy emocionado por seguir adelante. 

 

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MI CAMINO COMO PROFESORA DE ELE EN SRI LANKA 

De Soraida Jiménez. 

Soy española/ecuatoriana y lo que más me apasiona de ser profesora es compartir mi cultura con los estudiantes. 

 

Mudarse a otro país para seguir tu vocación parece, a priori, una decisión fácil. Sin embargo, cuando pensamos en lo que dejamos atrás y en la incertidumbre de enfrentarnos a lo desconocido, ya no resulta tan sencillo. En este ensayo reflexiono sobre cómo está siendo mi experiencia personal como profesora de ELE en Asia, concretamente en Sri Lanka. 

Cabe resaltar que esta es mi tercera mudanza internacional, ya que cuando tenía once años me mudé a España, dejando atrás mi país natal, Ecuador, y más tarde, ya en mis veinte me fui a vivir un par de meses a Londres. No obstante, este es mi primer viaje para seguir mi vocación como profesora de ELE, lo que lo convierte en algo extremadamente significativo para mí. 

Sri Lanka me recibió con un día nublado y con la sensación aún presente de haber tenido un viaje no demasiado bueno. Aunque me encanta viajar, lo cierto es que subirme a un avión me da bastante miedo, especialmente si voy sola, pero lo conseguí. El primer reto al llegar fue hacer los típicos trámites burocráticos y administrativos para abrir una cuenta en el banco y preparar la documentación del visado. Una vez resuelto esto, llegó el segundo reto, encontrar una vivienda. Para mí era imprescindible tener una cocina para poder preparar mi propia comida, dado que aquí la gastronomía se caracteriza por ser picante y mi tolerancia a este es, literalmente, cero. Aun así, estoy aprendiendo a cocinar comida esrilanquesa, pero sin picante, porque siento que es una forma de acercarme al país. 

Superados todos esos pequeños asuntos, gracias en la mayor parte a la ayuda de la gente local, a la que estoy super agradecida, pude empezar a relajarme y disfrutar del país: de su naturaleza, del sonido de los animales, de la amabilidad de su gente, de su té, de sus frutas tropicales, de sus juice bars. Pude volver a probar una guayaba dieciocho años después, y quién me diría que no sería en Ecuador, sino en Sri Lanka.  

Respecto a las clases de ELE, he de decir que me encantan. Cada día es un aprendizaje para mí, una oportunidad para mejorar como profesora y para diseñar materiales que se adapten a las necesidades de mis estudiantes. Por ello, mi prioridad fue diseñar una clase de pronunciación, puesto que noté que tienden a poner el acento en la última sílaba, probablemente influenciados por su lengua materna; algo muy diferente del español, donde la mayoría de las palabras son llanas. De esta manera, conseguí que fuesen conscientes de cómo mejorar su pronunciación y evitar que estos “errores” (personalmente no me gusta llamarlos errores sino simplemente “consejos para mejorar”) se fosilicen. Además, el respeto que tienen los estudiantes a la figura del profesor es espectacular, algo que lamentablemente se está perdiendo en otros países. 

Más allá de lo didáctico, ver la evolución de mis estudiantes, su interés por el español y por la cultura hispanohablante, su amabilidad y sus muestras de cariño, me reconfortan enormemente. A mi llegada, me recibieron con un ramo de flores y una pequeña fiesta, y el otro día incluso me regalaron una flor. En momentos así, pienso que valió la pena coger un avión y viajar miles de kilómetros. Por supuesto que echo de menos mi vida en España, a mi familia, a mis amigos, a mi sobrino, pero cuando disfrutas de tu profesión, todo lo demás se puede sobrellevar mejor. 

En conclusión, cuando viajas a otro país, te encontrarás con días difíciles, días de nostalgia, pero también vivirás experiencias nuevas, conocerás gente maravillosa, crecerás como persona y como profesional, y lo más importante es que vencerás tus miedos, y aprenderás a conocerte mejor. Si tú, como docente o incluso como estudiante, tienes la oportunidad de salir de tu país y compartir tu cultura, tu idioma, hazlo. Como dice el dicho, es mejor arrepentirse de lo que se hace que de lo que no se hace. ¡¡No dejes que tus miedos te impidan explorar el mundo!! 

 

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